Cuidar a tu mascota es cuidar a tu familia

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La semana pasada llevé a mis hijos a la clínica visual, para una revisión. Tenemos el hábito de llevarlos al oftalmólogo al inicio de cada ciclo escolar, con la intención de confirmar que todo está bien con su vista y de que si hay un problema, se detecte y atienda de manera oportuna.

De nueva cuenta y para alegría de todos, los resultados fueron favorables para los dos pequeños. Su agudeza visual es perfecta, no hay anomalías en la estructura de sus ojos y tampoco se presentaron síntomas de inflamaciones, infecciones o resequedad.

Mientras volvíamos a casa, comentando lo bien que había salido todo, mi hijo menor se quedó pensativo por unos instantes y luego preguntó, “Y a Pancho, ¿cuándo lo llevamos al doctor de los ojos? Pancho es nuestro perro, un chihuahua de cinco años con el que mis hijos han crecido y a quien todos consideramos un miembro más de la familia.

En aquel momento y para tranquilizar a mi niño, le dije que a los perros no se les llevaba con el “doctor de los ojos”, sino que iban a revisión con el veterinario y que dicho especialista estaba preparado para detectar si había un problema con su visión, o con cualquier aspecto relacionado con su salud. “¿Pero cómo saben? –continuó mi hijo. A él no le pueden preguntar si ve las letras o los colores”.

La verdad es que a eso no supe qué responder y pensándolo bien, realmente no estaba seguro de si los veterinarios sabían o no de oftalmología. Para no generar más dudas, prometí que llegando a casa buscaríamos información en internet (¡bendita tecnología!).

Y así fue; en cuanto entramos a la casa, los niños corrieron al cuarto de la computadora, para que no olvidara lo que les había prometido. Para mi sorpresa, encontramos que sí, existe una especialidad llamada oftalmología veterinaria y aunque todos los profesionales de la salud animal están capacitados para detectar problemas oculares en distintas especies, sólo los especialistas pueden tratar los casos más severos.

También descubrimos que los perros pueden sufrir diversas enfermedades oculares, semejantes a las que también podemos padecer los humanos; entre ellas están la conjuntivitis, las cataratas, el glaucoma y la resequedad ocular.

En cuanto a la detección, ésta puede ser un poco más compleja que en los seres humanos, pues como bien lo notó mi niño, los perros no pueden avisar que no ven bien; además, cuando empiezan a tener problemas de visión, sus demás sentidos (y sobre todo el olfato) se agudizan, por lo que puede pasar un buen tiempo antes de que notemos que no ven bien (porque tropiezan o chocan).

No obstante, algunas enfermedades oculares producen síntomas evidentes, a los que todo dueño responsable debe atender; si los ojos se ven rojos, con secreciones excesivas o el perro se frota la cara con insistencia, es momento de acudir al veterinario. Las revisiones periódicas también son de gran ayuda para detectar a tiempo las enfermedades, ya sean visuales o de cualquier otro tipo. Y, por supuesto, la alimentación es clave, tanto para prevenir como para tratar cualquier padecimiento.

Una mascota es un miembro más de la familia, comparte nuestro tiempo y espacio, y su estado de salud puede repercutir en el bienestar físico y emocional de todos los habitantes del hogar. Si compartes tu casa con un animal doméstico, cuídalo debidamente, porque así también estarás cuidando a tu familia.

Cuba

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En este momento me encuentro en la capital cubana de La Habana, sentado en la terraza de un pequeño hotel que da hacia una calle llena de personas en bicicleta (hay mucha bicicleta vieja aquí).

Debo decir que mi impresión de este país es una muy controversial ya que, como todo, tiene cosas  muy buenas, así como cosas muy malas; sin embargo, aquí la diferencia entre ambas es más radical que en cualquier otro lugar.

Cuba es un país latinoamericano localizado en el corazón del Caribe, rodeado por tres países; Estados Unidos hacia el noroeste; Haití hacia el sureste; y México hacia el oeste.

Es sabido que todos los países Latinoamericanos tienen muchas cosas en común, aparte del idioma; sin embargo, Cuba  es un punto y aparte.

En primera instancia, Cuba es política y socialmente distinta a toda América Latina y al mundo en general, ya que es un país verdaderamente comunista y de un gobierno completamente centralizado.

En Cuba, el 99% porciento de las personas leen y escriben no sólo correctamente, sino de una manera excelente.

Aquí cualquier persona conoce a fondo las obras de Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Leo Tolstoi y Fiodor Dostoievski, entre muchas otras.

Aunque Cuba y Latinoamérica comparten pasado, tanto prehispánico como colonial, ningún país en América Latina ha tenido la relevancia en cuanto a política internacional se refiere, ya que Cuba ha puesto al mundo a temblar.

Dciudaddecubaurante la crisis de los misiles, Fidel  Castro logró transportar 150 misiles nucleares a la isla de Cuba, para contrarrestar la gran amenaza de una invasión norteamericana a gran escala, objetivo que fue logrado.

 

A su vez, bien o mal, todo ciudadano cubano tiene derecho a atención médica gratuita, cualquiera que se su problema y los médicos cubanos son de una calidad altísima.

Durante mis caminatas por la ciudad, al padecer un tremendo calor, ya que la isla está hirviendo, fui a un mercadito pequeño a comprar un delicioso helado de mango con coco.

Al llegar al puesto, me recibió una jovencita de unos escasos veintiún años de edad, quien padecía de un caso moderado de vitíligo.

Al entregarme mi helado, la jovencita muy abiertamente me dijo “¡Hey!, no te preocupes chico, que la cosa no es tan mala como parece” y me contó todo sobre su condición con mucha naturalidad y tremendo conocimiento científico de su condición.

Me dijo que a la isla ya había llegado un tratamiento para vitíligo que estaba dando muy buenos resultados “No, que  usted me hubiera visto antes y se me muere de un infarto; vea que ahora la cosa esta mucho mejor”, me dijo riendo.

Sin, embargo la educación, cuando todos la tienen y cuando toda equivale a lo mismo,  la verdad es que no sirve de mucho.

Si bien todas las personas en Cuba tienen educación, acceso a la salud y alimento, todo esto les es muy limitado, ya que en Cuba no conocen lo que es tener algo en porciones abundantes.

Hoy en la noche saldré otra vez, ¡a ver con que me encuentro!

Las mejores vacaciones

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Hoy regresé a la oficina después de tomar unos días de descanso. No me atrevo a decir “vacaciones”, pues ni siquiera me fui la semana completa y además no hubo viaje de por medio. Nada de autobuses y carreteras, ni de cazar ofertas en VivaAerobus; aunque en total fueron cinco días libres (contando el fin de semana), lo mejor que se me ocurrió fue quedarme en casa.

Muchos dirán que soy un aburrido de primera y que, en efecto, no hay vacaciones sin un viaje que implique por lo menos un cambio de ciudad. Pues bien, esta manera convencional de entender las vacaciones me puso a pensar si éstas realmente consisten en reservar el primer paquete turístico que podamos pagar (a meses sin intereses), empacar apresuradamente y correr a una terminal abarrotada de pasajeros impacientes y niños implacables.

Digo esto último porque generalmente así suelen ser los viajes en temporadas altas, algunos fines de semana y también a ciertos destinos que la mayoría de los viajeros prefieren, como las playas. Una salida en tales condiciones puede generar tanto estrés, desgaste y tensiones como la rutina cotidiana, o incluso más, si consideramos que al estar de viaje los gastos se multiplican.

Estas ideas me llevaron a preguntar en qué consisten las vacaciones ideales y mi conclusión fue que, independientemente de que se viaje o no, unas buenas vacaciones deben aportar lo siguiente:

Descanso

Por esto no me refiero a dormir todo el día, ni a pasar horas en el sofá, viendo la televisión (aunque ambas sean opciones válidas para una parte de las vacaciones). Creo que el descanso debe consistir en dejar en suspenso las actividades cotidianas y sustituirlas por otras que nos ayuden a contrarrestar el desgaste y reponernos tanto física como mentalmente. Además de conceder más tiempo al sueño y el esparcimiento, también podemos pensar en otras actividades que ayuden a dicha recuperación, como pasear, leer, hacer más ejercicio o convivir más con la familia y los amigos.

Tranquilidad

Toda rutina laboral tiene sus buenas dosis de estrés y quienes vivimos en grandes ciudades, debemos sumar a esto los contratiempos generados por el tráfico, el transporte público, la contaminación ambiental y, muchas veces, la inseguridad. Un periodo vacacional, por breve que sea, debe darnos un escape de todas esas fuentes de tensión y angustia.

Novedades

El descanso se asocia comúnmente con la suspensión de la rutina y esto implica el intentar cosas nuevas o al menos buscar una forma distinta de hacer ciertas cosas. Los viajes son una extraordinaria fuente de novedades, pero si resulta que trasladarnos a otra ciudad o país puede causar más contratiempos de los que vivimos a diario, podemos buscar la novedad en nuestro entorno. Por ejemplo, desayunar en ese lugar que siempre nos ha parecido agradable, pasar una mañana recorriendo museos o barrios interesantes, ir al cine un martes al medio día o dar un paseo en bicicleta.

Buen humor

Si la mayor parte de tu viaje la pasaste discutiendo con tus acompañantes, quejándote por la mala calidad de los servicios o enfadándote por no encontrar un metro cuadrado de playa donde tenderte al sol, entonces cambiaste de ubicación, pero no tuviste vacaciones. El descanso, la tranquilidad y la desconexión de la rutina deben traducirse en un estado de bienestar físico, mental y anímico. Si lo que estás haciendo en tu tiempo libre no logra lo anterior, entonces necesitas hacer algo distinto en tus días de asueto.

Termina con la calvicie

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La calvicie es una condición que afecta a la mayoría de los hombres en algún punto de nuestras vidas.

¿Qué causa la alopecia?

Todos los seres humanos somos propensos a la alopecia, ya que ésta puede estar tanto en nuestra carga genética como en el medio ambiente.

Muchos afirman que la alopecia no tiene un patrón de comportamiento regular, por lo que es difícil diagnosticar el origen de esta condición.

Otros especialistas afirman que la alopecia es una condición genética, que es heredada por uno u otro integrante de un clan familiar.

A su vez, también existe la teoría que indica que los altos niveles de testosterona en los hombres debilita y mata al cabello, causando así una alopecia parcial o total en un individuo.

Existe también una teoría adicional que afirma que la causa primordial de la calvicie es la falta de nutrientes en nuestro cuero cabelludo.

¿Cuáles son los síntomas de la alopecia? 

Los síntomas de la alopecia pueden variar y muchas veces pasar desapercibidos, debido a que en muchos casos esta condición puede tardar mucho en presentarse de una manera notable.

A su vez, una calvicie absoluta o parcial puede suceder en cuestión de semanas o hasta de días, en casos muy severos.

Los primeros síntomas se detectan generalmente al salirse de bañar y cuando el cabello está mojado o húmedo y se puede notar una zona de la cabeza con un parche donde el cuero cabelludo es mas visible que en otras partes. Este síntoma generalmente va acompañado de llenar nuestra almohada de cabello, algo de lo que nos percataremos todas las mañanas.

Otro síntoma importante en cualquier etapa viene al peinarnos, cuando notamos que nuestro cepillo está lleno de cabello por todos lados.

Los síntomas más avanzados se manifiestan al ya no poder esconder con nada ese parche o parches de calvicie, ya que se multiplican muy rápido.

¿Qué hacer al respecto? 

Lo primero que tenemos que hacer es no estresarnos demasiado, ya que esto siempre adelantará muchísimo el desarrollo de la calvicie.

Es importante saber, al momento de ver los primeros síntomas de una posible alopecia, que muchas veces que lo que estamos viendo puede ser algo temporal, debido a un periodo de mucho estrés o de mala alimentación, cosa que se corregirá rápidamente al cambiar nuestro estilo de vida.

En el caso de que veamos que esto no cambia, entonces será tiempo de visitar a un especialista, quien nos dirá que hacer.

El doctor, después de examinar nuestro caso, nos dará algunas recomendaciones para combatir, demorar o acabar con los efectos de la calvicie.

Si su situación es moderada, entonces lo más probable es que le administren un tratamiento de láser, cuyo objetivo es estimular la raíz de los folículos dañados, a modo de detener la caída del cabello.

Si su condición es un poco más avanzada, sin ser muy grave, entonces lo más probable es que le administren una pastilla y le receten sprays de aplicación diaria.

En caso de que su situación se avanzada, entonces lo mejor que le puedan administrar sería una cirugía de injerto de cabello.

Es entendible que el término injerto de cabello pueda causarle una sensación extraña, debido a que durante su evolución tropezó muchas veces. Sin embargo, hoy en día las técnicas de injerto de cabello son muy fiables, especialmente la técnica FUE, que es una cirugía  que opera sin dejar ningún tipo de cicatriz.

Como puedes ver, querido amigo, las posibilidades son muchas para escapar de la calvicie.

Falsa alarma

dolor de cabeza

Hace unos seis meses me sucedió algo que al final terminó siendo algo menor; sin embargo, por algunos días llegué a pensar que lo que me acontecía podría ser una condición que podría terminar terriblemente mal.

Antes que nada, debo decir que siempre he sido una persona muy saludable, quien se enferma muy poco y cuando me enfermo generalmente termino componiéndome antes del tiempo esperado, siempre y cuando esto no sea una intoxicación o algún tema del estómago, ya que en esas situaciones verdaderamente sufro.

No obstante, cualquier otra condición, particularmente si se trata del sistema inmunológico, la supero con suma rapidez.

A  su vez, para mí es muy difícil el querer ir al doctor por nada y prácticamente  imposible naturalmente ir al hospital; sin embargo, no soy tampoco una persona inconsciente y si viera que en verdad algo anda mal, por supuesto que hago lo que tengo que hacer y tomo las medidas necesarias para afrontar apropiadamente el problema.

Todo comenzó un día en el trabajo, cuando de pronto comencé a sentir que no veía bien de un ojo, algo que es absolutamente catastrófico, ya que trabajo en una editorial mediana y mi trabajo es leer los manuscritos nuevos y hacer un reporte de lo que rechazo, de lo que acepto y las razones por las cuales tomo alguna de estas dos decisiones; como usted podrá imaginarse, mi lectura es bastante amplia diariamente, por lo que no puedo de pronto no ver bien.

En realidad pensé que era algo momentáneo y se lo atribuí al gran estrés por el que normalmente pasaba y por los niveles extraordinarios de lectura a los que diario me sometía.

Sin embargo, traté de ignorar la situación lo más posible y seguí con mi rutina diaria, esperando a que mi vista regresara a sus parámetros normales, pero no fue así y no solo eso, sino que comencé a desarrollar un dolor de cabeza bastante molesto, que empeoraba cada vez que cargaba algo un poco pesado o al hacer cualquier esfuerzo; cuando esto sucedía, se me quedaba un dolor muy intenso en el lado izquierdo de la cabeza, que a veces me daban ganas de volver el estomago del dolor.

Esto duró por un par de semanas más y no reducía ninguna de las condiciones que me afligían, sino que nada más empeoraban paulatinamente.

Algo que no debí de haber hecho fue el no decir nada a nadie, por no querer asustar a nadie, ya que esos síntomas los conocía muy bien y se llaman, muchas veces, tumores en el cerebro, una condición que, aunque no me guste aceptarlo, me causaba pánico.

Al hablarle al médico para explicarle mi situación, él me dijo que fuera de inmediato al hospital a que uno de sus especialistas me revisara, ya que los síntomas no sonaban buenos.

Al llegar al hospital, el médico me vio rápidamente y me dijo que tendría que hacerme una resonancia magnética, ya que podría ser algo malo o simplemente una condición del ojo.

Debido a mis circunstancias, pensé que cualquiera de los dos resultados podría ser grave.

Algo extraño fue que durante este proceso, por todos lados por donde pasaba veía  letreros como lente intraocular precio, lentes intraoculares, etcétera.

Al final del día sólo fue una irritación ocular, que me provocó los dolores de cabeza.

Cuidados de nuestro mayor órgano

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La piel es un órgano de tamaño mayúsculo, que debido a su tamaño y exposición al mundo exterior puede tener varias complicaciones si no tenemos el cuidado necesario que ésta requiere.

Nuestra piel es una fotografía de la calidad de vida que hasta ahora hemos llevado, ya que nuestra piel es el radar de todo lo interno y externo.

Este órgano es el que permite que nuestra temperatura no se dispare astronómicamente en días sumamente calurosos, ya que la piel puede filtrar hasta once litros y medio de sudor al día, tan es así que los beduinos, al viajar por las planicies de los eternos desiertos cuya temperatura pude llegar a los 50 grados, se provocan un sudor abundante para regular su temperatura por medio de sus coloridos turbantes.

Dicen los sabios que un ser humano debe saber tener la edad que tiene y portarla con honor en cualquier instancia de la vida.

Sin embargo, el espejo de la realidad humana es uno cruel y los hombres y mujeres que caminamos en este mundo, sabemos muy bien, probablemente erróneamente, que la edad nos aleja de la competencia por la supremacía.

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Esto es debido a que nuestra genética así nos lo dicta, ya que la memoria de los genes, así como nuestra experiencia empírica de los tiempos de la vida, nos indican que todo debe ser renovado y purificado para que el mundo como lo conocemos siga existiendo.

Por el otro lado, existe el factor de querer admirar la belleza por el mayor tiempo posible, ya que uno no tiene que contar con una avanzada edad para tener una mala calidad de piel.

De hecho, hay muchos problemas relacionados con la piel que enfrentamos en nuestra juventud, tales como el acné y otras impurezas de los poros.

Las imperfecciones de esta naturaleza pueden tener varios puntos de origen, como por ejemplo, una mala alimentación, desbalances hormonales o ambas.

Estas imperfecciones pueden dañar la imagen y autoestima de cualquier persona que padezca de esta condición por el tiempo suficiente.

Esto es algo que puede ser un verdadero problema que dure por muchos años, aunque uno ya esté curado o liberado de aquellas imperfecciones cutáneas.

Conozco el caso de una amiga mía que tuvo problemas en su piel durante todos sus años  de pubertad, adolescencia y la mayoría de su segunda década de vida.

Como es natural en problemas de este tipo, su condición no siempre era una terrible, sino que tenía sus fases; sin embargo, el problema siempre estaba ahí.

Aunque las mujeres tengan la gran ventaja de poder usar maquillaje y otros productos para disimular esas imperfecciones, cuando el problema es muy severo siempre se puede notar.

Finalmente, para sus años treinta, su mal de continuas imperfecciones desapareció por completo y gracias a Dios no le quedaron ningunas marcas, como podría pasar.

Ahora su piel es increíblemente suave como el terciopelo y blanca como una pista de hielo.

Ella nos dijo que su piel, como todos saben, no es de naturaleza perfecta, sino que ha tenido que cuidarla mucho mediante buena dieta y sesiones de peeling.

Aquella combinación debe de ser muy efectiva, pues aquella piel, que algún día tuvo tantas imperfecciones, hoy es famosa por su pureza.

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Insomnio

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En todo lugar existen cosas de absoluta esencialidad, a modo de que las cosas funcionen y sigan su debido curso, cuya rotación simplemente hace las cosas como son.

En nuestro mundo, uno de los factores más importantes es el del sueño, ya que sin él nos degradamos de manera veloz y la muerte llega pronto, de la misma manera en que un  automóvil se apagará definitivamente tras ciertas millas recorridas sin recargar combustible.

Hemos de saber que el ser humano es el único mamífero existente que puede retrasar o aplazar el sueño de una manera voluntaria, lo que significa que éste es un acto no natural; ergo, es mortalmente dañino.

Muchas personas no entienden las graves consecuencias que el aplazamiento del sueño puede traer a su organismo, tales como envejecimiento prematuro, pérdida de cabello y enfermedades tan severas como el cáncer.

Sin embargo, no podemos juzgar a aquellos quienes aplazan o posponen el sueño, ya que el ritmo de vida de los tiempos modernos nos impone esta condición, a tal grado que muchas veces, si queremos dormir nuestras horas, simplemente no podremos cumplir con nuestras obligaciones cotidianas y mucho menos con las laborales, quienes demandan y absorben el alma de una persona.

A su vez, muchas otras razones pueden hacer que nuestro sueño sea interrumpido y por ende hacer de él una actividad incompleta y poco eficiente.

Enseguida hablaremos brevemente sobre algunas de las razones culpables de la pérdida de sueño:

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Altitud

La altitud puede llegar a ser un factor determinante para afectar la calidad de sueño en un individuo, ya que entre más sea la altitud de una ciudad, menor será la cantidad de oxígeno absorbida por los pulmones. Consecuentemente, nuestro cerebro notará esa irregularidad de niveles de oxígeno, por lo que enviará mensajes a nuestro cuerpo para que éste reaccione ante esta condición, lo que naturalmente causa nuestro despertar.

Ejercicio Irregular

Generalmente, al ejercitarnos con regularidad, nuestro organismo obtiene una mejor calidad de sueño; sin embargo, un ejercicio irregular muchas veces puede causar insomnio, debido a que nuestros sistemas siguen trabajando a marcha forzada.

Es por esta razón que si nos decidimos por hacer ejercicio, tenemos que ser siempre constantes y altamente disciplinados, para evitar irregularidades en nuestro funcionamiento cotidiano y consecuentemente salvar nuestro sueño.

Divorcio

Una de las cosas más estresantes y difíciles que le puede suceder a los seres humanos es la situación de un divorcio, ya que éste es una ruptura de carácter traumático en la mayoría de los casos, ya que para muchos otros es un verdadero alivio y una llave hacia la libertad; sin embargo, el proceso es sumamente tenso para todas las personas,  especialmente para aquellas almas desafortunadas quienes todavía sostienen sentimientos por sus ex parejas; este trauma es uno que invariablemente conduce hacia el insomnio.

Antidepresivos

La depresión es una de las enfermedades más comunes en nuestros tiempos, contra la cual muchas personas requieren de medicamento, cuyos efectos secundarios, especialmente en las primeras dos semanas, pueden causar insomnio.

Querido amigo, si es que tienes algún problema de insomnio, te recomiendo ampliamente que trates esta condición. Muchas veces, los colchones ortopédicos pueden solucionar este problema.

La epidemia de nuestro tiempo

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Cada época en la historia del mundo ha tenido una enfermedad epidémica que pone en riesgo el bienestar de poblaciones enteras.

Nuestra época, por supuesto, no está exenta de este patrón de comportamiento epidemiológico mundial y padecemos hoy en día de una epidemia que ataca a la mayoría de las personas adolescentes y adultas, dicha epidemia es el estrés.

Al escuchar esto, en primera instancia, uno puede reír, así como pensar que esta afirmación es una exageración; sin embargo, los enemigos más peligrosos son aquellos a quienes no vemos, como un venenoso escorpión escondido en los zapatos.

El estrés, por sí mismo, es un arma que tiene el organismo humano para protegernos de las amenazas externas de un mundo crudo y violento, donde la supervivencia  siempre estaba en juego. Al haber una situación de peligro, nuestra glándula suprarrenal libera un químico llamado cortisol (C2 H30 O5), que funciona como un estimulante acelerado, cuyo objetivo es despertar al cuerpo de una manera casi eléctrica.

El cortisol, en momentos de peligro, es un arma efectiva para asegurar nuestro bienestar lo mejor posible; sin embargo, el exceso de este químico puede resultar en un envenenamiento.

El cortisol, cuando es emitido en exceso y muy frecuentemente, puede causar, como cualquier veneno, la muerte de un ser humano.

Sin embargo, no siempre el resultado de este es es tan radical; sin embargo, puede, de sí o sí, causar unos efectos muy desagradables, tales como:

 

Pérdida de Memoria

Un estrés crónico (por crónico nos referimos a algo que pasa seguido) puede afectar de una manera muy fuerte la memoria de un ser humano, debido a que el hipocampo de nuestro cerebro (parte cerebral encargada de la memoria) se reduce de una manera importante, convirtiendo a una persona atenta en una olvidadiza.

Esta transformación radical del hipocampo puede tener consecuencias desastrosas en los pequeños, medianos y grandes factores de nuestra vida.

La pérdida de memoria puede resultar en la pérdida de un empleo, dinero y documentos importantes, sin tener capacidad alguna para recordar ciertos asuntos o actividades.

Hipertensión

La hipertensión es la elevación repentina y drástica de la presión arterial, un efecto que si no se controla puede tener resultados catastróficos, tales como una embolia o un infarto.

Cáncer

Los altos niveles de cortisol pueden hacer que las células cancerígenas que todos tenemos se multipliquen y se salgan de control, causando así un cáncer a gran escala, que muchas veces termina con la muerte.

Depresión

Los altos niveles de estrés son detonadores importantísimos de la depresión y algo que de no se controlarse puede prevenir su cura. Los efectos secundarios de una mala depresión pueden ser mortales, ya que la situación puede terminar en un suicidio.

Enfermedades Cutáneas 

El estrés, a su vez, puede causar enfermedades cutáneas, tales como dermatitis, psoriasis o acné severo, algo que puede causar fuertes daños de autoestima.

Estos solo son unos de los síntomas que pueden ser causados por los altos niveles de estrés.

Es por eso que, de ser posible, uno debe ir al menos una vez  al año a hoteles en Puerto Vallarta, Acapulco o Cancún, para deducir así los efectos de esta terrible epidemia.

La importancia de la medicina

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Muchas veces olvidamos la importancia que tiene la medicina en el mundo, así como la que siempre ha tenido, debido a que en muchos lugares del mundo el acceso a la medicina es algo muy fácil; sin embargo, no lo es así para muchas más personas en el mundo.

El mundo está dividido entre países desarrollados y subdesarrollados, la cortina entre estos es muy espesa, donde la vida para ambos es completamente distinta en un mismo mundo.

Los países desarrollados son así debido al funcionamiento de sus instituciones y debido a la manera en que los gobiernos sirven a los ciudadanos, ya que en estos países el concepto de gobierno se basa en el servicio del aparato político hacia a los ciudadanos.

En estos países, los servidores públicos verdaderamente son un grupo de sirvientes del pueblo, debido a que tienen muy en claro la perspectiva de cómo hacer de un pueblo uno eficiente.

Un pueblo será eficiente cuando sus pobladores sean personas felices y satisfechas con el modo en que funcionan las cosas en un país.

Un pueblo feliz es un pueblo donde los individuos saben que sus familias están en buenas manos y donde el gobierno electo por las mayorías hará todo lo posible por resolver sus problemas más básicos, como lo son el de la educación, salud, transporte y seguridad.

Por el otro lado, si llevamos nuestra lupa a los países subdesarrollados, la situación y la realidad está hecha completamente de otra substancia en cuanto a la ecuación política se refiere, que es madre de todo el funcionamiento de un país.

Los países subdesarrollados lo son así porque el interés colectivo es el interés individual, lo que significa que la población en general es una masa de personas cuyos intereses reposan simplemente en ellos mismos.

Esta actitud individualista es a su vez una tremenda falta de planeación y de visión, lo que termina resultando en índices altos de pobreza y por ende un descontento general.

Naturalmente, un país con un descontento general será un país retrógrada y no un país innovador y caminante hacia las vías futuras, ya que sin motivación no hay motivo alguno y cuando no hay motivo en un pueblo, éste se quedará siempre donde está.

Es muy característico en estos países que los servicios básicos de supervivencia humana también conocidos como instituciones, no funcionen o funcionen muy mal, lo que es una verdadera catástrofe, particularmente en los factores de salud.

Es en países como estos, donde una visión no afectada por la miseria o la comodidad extrema podrá ver la importancia tan titánica que tiene la medicina y las instituciones de salud.

Sin embargo, en México por ejemplo, el número de médicos está en constante crecimiento y  existe un sector de la población que comienza a interesarse cada vez más en los distintos temas relacionados con la salud inscribiéndose muchos a muchos diplomados medicina, (diplomados en medicina, pero así apodado por muchos) y gracias a Dios la conciencia colectiva crece cada vez más.

De tripas corazón

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Aunque alcancemos la mayoría de edad, la independencia económica y hasta la condición señorial, es decir, aquélla en la que tenemos hacienda y familia a nuestro cargo, hay cosas que difícilmente llegamos a comprender del todo.

Por ejemplo, que el crédito de las tarjetas no es dinero de regalo y que si nos la vivimos pagando la cuota mínima, moriremos endeudados. Otra cuestión prácticamente imposible de interiorizar, por más que se inculque desde preescolar, es que la luz ámbar del semáforo es para desacelerar, en vez de lo contrario.

Dentro de los temas que conciernen a este blog, también hay uno que hasta los entendimientos más iluminados malinterpretan. A saber, cuál es el objetivo primordial de la medicina. Por supuesto que quien esto escribe tampoco lo tenía claro, hasta que tuvo la dicha de conocer al amigo que según algunos dichos populares no debe faltarle a nadie, el médico.

Fue durante una de esas temporadas en que me dio por “llevar la vida saludable a un nuevo nivel” y cometí la osadía de inscribirme a un gimnasio. Digo osadía, no porque me arredre hacer ejercicio, sino por la hora a la que debía despertarme para cumplir con mi rutina y por el cargo que cada mes había de hacerse a mi tarjeta, por el lujo de contar con un lugar exclusivo para la calistenia matutina.

Como todo niño con juguete nuevo –otra de las condiciones que tampoco se pierden, por más hilos de plata que tiñan nuestra cabellera–, el primer día de mi nueva rutina de salud me fui directo a la bicicleta fija, le puse todas las tensiones que el aparato fue capaz de soportar y empecé a pedalear cual si estuviera en el último tramo de la Tour de France. No es de extrañar que después de algunos minutos estuviera mareado, lívido y, en suma, muy cerca de caer en la inconciencia.

Debo aclarar, querido lector, que antes de dicha aventura yo no era lo que se da en llamar una “plasta de sofá”. Siempre me ha gustado hacer caminatas, de por lo menos una hora, con la mayor frecuencia posible. Huyo cuanto puedo de las escaleras eléctricas y los elevadores, con lo cual considero que me cuido al doble, pues, ¿han visto cuán peligrosos pueden ser tales cacharros? Y recientemente me inscribí a la Eco-bici, lo que además de ejercitar un poco mis piernas, ha templado mis nervios, por razones que ya se imaginarán, y eso que sólo la uso en las dos avenidas de la ciudad que tienen ciclo-vía. De ahí que no viera el mayor riesgo en darle con todo al ejercicio, en mi primer día de entrenamiento formal.

Pero, ya lo ven, muy cerca estuve de palmarla, o al menos de hacer el ridículo sufriendo un desmayo. Sea como sea, la tragedia se evitó gracias al citado amigo médico. Cual emisario celestial, empezó a decirme lo que debía hacer; desacelerar mi alocado pedaleo, hasta detenerme por completo, inhalar profundamente y exhalar despacio y relajarme hasta que se normalizara mi ritmo cardiaco. Me acompañó hasta que me repuse y cuando todo estuvo más tranquilo, ¡me acribilló a preguntas! Si hacía ejercicio con regularidad; si yo o algún familiar teníamos problemas del corazón; si había consultado al médico antes de emprender mi hazaña deportiva e incluso, si alguna vez me habían hecho un ecocardiograma.

Anticipándose al clásico “Y a usted que le importa”, me aclaró que era médico y pidió disculpas por parecer entrometido; “Es la deformación profesional”, me dijo. Un poco apenado –porque, en efecto, ya lo había tachado de chismoso-, agradecí sus atenciones y confesé que no; nunca se me ocurrió consultar al médico para iniciar mi entrenamiento, pues “nunca me había sentido así de mal”.

El galeno sonrió indulgente y comentó, “Eso es lo que casi nadie entiende de los médicos, que no estamos sólo para curar, sino sobre todo para prevenir”. No pude más que concederle la razón. Vamos a consulta médica sólo si algo duele, lastima, está roto o nos hace pasar las de Caín; pero a pocos se les ocurre ir para ver cómo está todo.

Sí, apreciable lector, la medicina es preventiva. Y ya que la ciencia, la tecnología y sitios como los laboratorios Olab ponen tantas herramientas a nuestra disposición para evitar las enfermedades, justo es que las aprovechemos, en vez de hacer de tripas corazón. ¿No lo cree usted?